La promesa del surf chileno

Te presentamos a Dammián Alfaro Selman, un surfista chileno radicado en México.
11148758 10207776974446050 3920049822307898775 n
24 oct 2015 | | Deporte

Tiene 12 años y ya surfea como los dioses. Dammián Alfaro Selman vive hace nueve años en Puerto Escondido y desde que tiene cuatro años, su relación con el mar ha sido estrecha y profunda.

Es, sin duda, la mejor apuesta que tiene Chile entre sus jóvenes surfistas. Pero hay un problema, viviendo en México no puede demostrar su talento innato y tampoco puede correr y competir por ese país, ya que es chileno. Su mamá lo motiva cada día a ser un deportista constante, motivado, con mente positiva y le repite que la perseverancia, el respeto y la dedicación son parte de los elementos que lo llevarán a lo más lejos. Javiera –su mamá– sabe que el talento está, pero que sin trabajarlo puede perderse, y ella como su principal motor, no se dará por vencida, pues se nota de dónde le salió ese gen luchador al pequeño surfista. Se lleva en la sangre.

Aunque eso para él –todavía– no es ningún inconveniente, porque en cada campeonato que se hace en Puerto, gana o en el peor de los casos sale segundo. Es flaco, alto, de piel dorada y unos inmensos ojos verdes. Se comporta como un adulto, pero sabiendo que es joven aún. Tiene las cosas claras: su carrera la desarrollará como surfista profesional y estará entre los mejores del mundo.

Todos los días se va al colegio en su skate, después de terminada la jornada educacional, se va a surfear. O va al skatepark con sus amigos. Creció rodeado de tablas y del deporte, incluso a veces practica yoga.

Verlo observar el mar, es como ver a un artista viendo obras. Se toma su tiempo, espera la calma para entrar, sabe perfecto las condiciones que a él más le acomodan. Su especialidad son las derechas, pero en las izquierdas también muestra su innegable talento.

El mar es su hábitat natural. Espera pacientemente en su tabla a que salga el set perfecto y es ahí cuando rema y se agarra las mejores olas de la Punta de Zicatela o las derechas que tanto le gustan de la playa de Zicatela. Desde afuera se puede notar su fluir con las olas, la tabla y el mar. Dan ganas de aprender a surfear como ese niñito lleno de entusiasmo, buena onda y amor por el mar que sabe que algún día estará entre los mejores.


Quién lo agarre en chile como entrenador, sabrá que tiene un diamante entre sus manos.

24 oct 2015 | | Deporte

Artículos Relacionados