El triunfo de Fernando Demaria

En Limitesur te contamos la impactante historia del deportista Nano Demaría, un relato que no puedes dejar de leer.
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24 oct 2015 | | Crónicas

Marzo 2012:

Entre el lunes 19 de marzo y el domingo 25, en la ciudad de Talca, Chile recibirá por primera vez en la historia una fecha del mundial de enduro (EWC), donde el joven exponente nacional Nano Demaría pretende ser protagonista, un ganador. Sus méritos lo han llevado a proponerse metas altas; es una de las principales promesas de esta especialidad, la cual combina con sus participaciones en el motocross MX. El joven rider de 19 años, ya acumula dos participaciones en la tradicional prueba de los Six Days. En 2010 en México y el año pasado en Finlandia, donde obtuvo medallas de oro y de plata respectivamente. Además, durante el campeonato chileno de enduro del 2011, fue vicecampeón en su categoría (E1) y cuarto en la tabla general (scratch). Allí participaron más de 300 pilotos en motos de distintas cilindradas (250, 450 y 490 CC).

Así se anunció la carrera más esperada de la vida para Fernando “Nano” Demaria. El joven de Los Andes que puso manos sobre la motocicleta cuando tenía apenas 5 años se enfrentaría a los mejores pilotos del mundo entero en su propia casa.  Sus destacadas participaciones aumentaban por carrera corrida, se sentía cómodo, fuerte y lleno de energía por parte de todos sus seguidores, sobre todo por su más fiel seguidor, su padre, quién día a día lo alentó para algún día llegar a ser un ícono de las motocicletas. Llegó el gran día. Después de una noche de pocas horas de sueño consumido por la ansiedad, Fernando se despertó apoyando sus pies firmemente en el suelo. A las seis de la mañana, se despertó, se puso la camiseta roja número 10, los pantalones del mismo color trazados con las líneas azules  y blancas que representaban los colores propios Chile. 

Con la adrenalina subiéndole por el cuerpo frente al cronómetro que sonaba cada treinta segundos para avisar la salida, el Nano agarró los puños de su moto con toda su fuerza acelerando a fondo ese motor y desapareciéndose en menos de un minuto entre los árboles que decoraban el paisaje talquino. Ya en la partida de la penúltima etapa de la carrera Fernando generaba una adrenalina que se podía sentir de lejos.  Su padre se mantenía a su lado para darle fuerzas en esta recta final. La tierra seguía suelta, peligrosa, pero el desnivel era prácticamente plano en un terreno llano, sin obstáculos que pudieran poner en riesgo al conductor.  El nano en el partidor miraba hacia al frente, ese terreno desértico era como una prueba ya hecha. El pitido de alerta sonó y la muñeca derecha del Nano giró a tope para dejar atrás una nube de arena que dejó a todos boquiabiertos.  A los 10 minutos de haber partido, todo se fue a negro.

Rodeado de gente, sabía que algo grave estaba pasando postrado en el suelo del cerro La Virgen en Talca. Era incomprensible para la gente cómo en la etapa más fácil de la carrera, el Nano había incrustado su rueda delantera en un hoyo, haciéndole éste de freno total y disparándolo a unos 8 metros de su motocicleta. Todos estaban consternados. El Nano se fue a negro, despertó en la clínica Alemana y recordaba pocos episodios de lo sucedido. Sin embargo, el accidente causo una expectación que rompió fronteras, a pesar de haberse quedado tetrapléjico.

Rehabilitación:

Estuvo apunto de irse a Estados Unidos, pero después de muchas averiguaciones supo de un especialista que era del mejor nivel, que atendía en Viña del Mar, donde viaja todos los días desde Santiago para recuperarse. Desde hace años que este tipo de ejercicios son parte de la rutina diaria del Nano.

 

Una nueva etapa

Fue el empezar de una nueva vida. Atrás quedaban la medalla de oro lograda en el Mundial de Enduro en México, en 2010, y la participación en Finlandia en 2011. Hoy, alejado de su pasión, Fernando intenta ganarle una carrera al destino. Pero Demaría es invencible. A pesar de que los doctores le dijeron que no iba a poder estudiar, caminar y lo peor de todo, lo alejaría para siempre del deporte. A tres años de su accidente, nos muestra que la recuperación es una cuestión de actitud.

Hoy enfocado en sus estudios de Ingeniería Comercial y al deporte se le ve mejor que nunca. Practica ciclismo con una bicicleta (handclycle) importada de Estados Unidos, con la que ganó en 2013 la corrida Brooks con tiempo de 38:00 minutos. Maneja una camioneta adaptada, bucea, le gusta saltar en paracaídas, el año pasado empezó a retomar el esquí y ya está entrenando de nuevo preparándose para su próximo desafío: el buggy.

Entre conversaciones, dice: “Al ser deportista siempre supe que corría más riesgo que cualquier otro, pero también tengo una mente desarrollada de una manera que no te permite caer, hay que darle, seguir adelante. Hago todo lo que hacia antes, sólo que en silla de ruedas”. Un ejemplo para toda la sociedad es Fernando Demaría, admiración fue lo que me provocó entrevistarlo y compartir con el, me transmitió su energía de que todo lo que uno se proponga es posible si uno se esfuerza y es perseverante.

Así me dijo: Si tu mente está bien, el cuerpo es una cosa secundaria”

Colaboración periodística: Ivanka Marinovic. 

24 oct 2015 | | Crónicas

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