La Montaña, un lugar de paz - por Conti Orellana

"La montaña es ese lugar que me da paz y tranquilad, donde me siento segura,donde mi mente no hace nada más que maravillarse"
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2 oct 2015 | Crónicas

Nuestra embajadora Conti nos deja una crónica de su último viaje. Puedes leerla aquí:

 

La montaña es ese lugar que me da paz y tranquilad, donde me siento segura, donde mi mente no hace nada más que maravillarse y nutrirse de cada uno de sus rincones que te entrega este mágico lugar. Fueron todos esos momentos y aprendizajes que me ayudaron a darme cuenta que la montaña ya estaba siendo gran parte de mí.

Mis grandes amigos Seba Rojas y Nico Gutiérrez me invitaron a mi primera de muchas expediciones, el Gorila en el verano del 2015,nunca pensé que después de eso,  llegarían más y que clasificaría para mi segunda expedición. Ahí fue cuando me dijieron que me pusiera a entrenar para Patagonia Invernal, mi motivación no se quedó atrás y empezó la cuenta regresiva, sabía que tenía que tener un muy buen estado físico y la mente preparada para lo que se me venía.

Les contaré un poco sobre mi experiencia y mis días en el Chaltén, Patagonia Argentina. Tres días de viaje en auto, llegar al hostal, descansar y empezar a pensar cómo serían los porteos, organizar la comida, el equipo, ver que nos tenía preparado el clima. Para mí todo nuevo.

Estar a ritmo de cuatro monos (Sebastián Rojas, Nicolas Gutierrez, Rodolfo Torrens y Diego Señoret) no era una tarea fácil, cargada,randoneando y a eso se le sumaban las condiciones climáticas. No era lo que estaba acostumbrada, todo se me hacia más difícil. Llegó el día del primer porteo, rápido y fácil, campamento Bridwell. Descansar y bajar nuevamente al pueblo y subir al mismo campamento sería el segundo. Ya empezando a sentir el cuerpo y el peso de la mochila. Pero no eran esos los porteos que realmente me preocupaban, sino que eran los del campamento Niponino, caminar más de cinco horas con peso por morrenas, randonear por glaciares y lagunas era los que me preocupaba, pero sentía y estaba dispuesta a todo, para seguir conociendo, aprendiendo y sacando grandes experiencias de esto.

Comenzaron los porteos a niponino desde Bridwell, el primero, subir y bajar el mismo día. Uff por lejos el que más me sufrí pero esa energía de la montaña y la motivación que me daban constantemente mis amigos, era la fuerza que me ayudaba para seguir y no rendirme. Pies rotos, ampollas, piernas que no respondían, sólo caminaban por inercia, y mochila cargada, eran todos los factores que me jugaban en contra, pero la mejor recompensa en ese momento, fue llegar a la carpa a comer y a dormir.

Segundo y último porteo a niponino, después del  día anterior que había llegado muerta: La última motivación que me quedaba, era que llegaría a descansar días completos, para luego bajar al pueblo y seguir conociendo otros lugares que tiene el Chaltén.

Bajar desde niponino sola al pueblo, fue otra experiencia que me ayudaría a crecer y seguir aprendiendo de la montaña. Bajar concentrada y con mi máxima compañia, la radio, que me permitía estar constantemente en contacto con mis compañeros, ya que ellos seguirían con su expedición.

Muchas experiencias en ese lugar fueron las que viví, hasta romper y caerme a una laguna congelada el último día del viaje. Pero bueno como me dijo mi amigo Seba " Conti tienes una historia que contarles a tus nietos, caerte a una laguna congelada hasta el cuello".

2 oct 2015 | Crónicas

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